¿Cómo entender el emprendimiento
social?
La institución de educación superior le está apostando al
emprendimiento como elemento transversal para asegurar el éxito de sus
programas. Semana Educación entrevistó a Jaime Alberto Rincón, rector de la
Corporación Unificada Nacional para saber de qué se trata.
El
emprendimiento social es la fusión entre una solución innovadora a un problema
de desarrollo social y económico y una estrategia sostenible de impacto. De
esta manera, las instituciones de educación superior del país se han dado a la
tarea de capacitar a sus estudiantes para convertirlos en personas innovadoras
y persistentes, que resuelven los problemas con un énfasis de desarrollo
social. Semana Educación estuvo en diálogo con el rector de la Corporación
Unificada Nacional (CUN), Jaime Alberto Rincón, para comprender más sobre esta
temática.
Semana Educación (S.E.): Todo el
mundo habla de emprendimiento; pero, ¿Qué es el emprendimiento social y para
qué sirve? Jaime Alberto Rincón (J.R.): Es un
tema que se viene trabajando hace varios años y está tomando cada vez más
relevancia debido a la coyuntura y crisis económica y de valores de la última
década. Por esta razón, las personas están viendo el mundo desde la perspectiva
social. A raíz de este nuevo modelo de convivencia, las organizaciones y
emprendedores se han dado cuenta que tienen una responsabilidad social y se han
enfocado en no generar una riqueza fría. Hoy en día, tenemos por ejemplo
organizaciones sin ánimo de lucro que nacen con una función social, pero que
depende de grandes empresas y aportes. La idea del emprendimiento social es que
estas nuevas organizaciones no dependan de las grandes empresas y sean
sostenibles para ellas mismas y para la sociedad a la que aportan.
S.E.: ¿En qué se diferencia el
emprendimiento social con el convencional? J.R.: La
diferencia entre un emprendedor tradicional y uno social consiste en que el
primero crea una necesidad. Por ejemplo están las empresas de tecnología, que
con sus nuevos productos crearon en los consumidores una necesidad y hábitos de
consumo que antes no existían. Mientras tanto, el emprendimiento social va más
ligado a suplir una necesidad. Se genera así un modelo en donde las grandes
compañías empiezan a darse cuenta que con solo facturar gigantescos capitales
no es suficiente y se consolidan entonces en clústeres que le aportan a las
comunidades en donde trabajan para generar un impacto social.
S.E.: ¿Por qué es importante
implementar esto al modelo de formación de las instituciones de educación
superior? J.R.: En todo el mundo la educación es
excluyente. Si usted quiere acceder a una educación de calidad debe tener la
capacidad de costearla. Pero las instituciones de educación superior están
obligadas a cumplir una función social. Sin embargo, hay instituciones en el
país que implementan modelos de sostenibilidad social y tienen el reto de
instruir a la base de la pirámide educativa. Hay entonces educación de calidad
pero que tiene un costo acorde a los ingresos de las familias. La educación
virtual permite desarrollar esto, pues su accesibilidad y alcance son grandes
ventajas.
S.E.: ¿Cómo ser innovador y qué
necesidades debe suplir el emprendimiento social? J.R.: El
concepto de “innovación” se ha convertido en una moda los últimos años, pero
siempre ha existido como herramienta de construcción. La innovación se puede
dar no solo desde la tecnología, sino también desde cualquier ámbito
organizacional. Lo que hay que hacer en un país como Colombia es brindarle herramientas
a los jóvenes que distan del modelo tradicional.
S.E.: ¿Qué estrategias y
acompañamiento llevan a cabo ustedes con los estudiantes?, ¿Cómo es el modelo
de emprendimiento en la CUN? J.R.: En la institución
hemos desarrollado una dinámica de emprendimiento social. A través de
diferentes programas, tenemos incubadoras de proyectos realizados por nuestros
estudiantes que comienzan por ser un sueño y logran hacer realidad. Además, lo
que hacemos es, a través de donaciones de terceros, conseguimos recursos para
los proyectos que se han consolidado dentro de la institución. Estamos hablando
de que tenemos más de 2.800 proyectos en desarrollo y ya hay facturando
alrededor de 50. El mejor aporte que se le puede hacer al país es la educación,
pero más allá de eso hay que darles a los estudiantes herramientas de
emprendimiento para desarrollarse socialmente en la comunidad.
Tomado de:
¿Qué es el emprendimiento social?
Esta pregunta no tiene una única respuesta. Cambian los matices dependiendo de la perspectiva de quién responde: se puede poner énfasis más en el impacto del emprendimiento, en la forma de organizar los recursos o en la discusión sobre el ánimo de lucro.
Las definiciones de emprendimiento social suelen contener algunos elementos en común:
- Creación de valor social
- Uso principios y herramientas empresariales
- Soluciones innovadoras a problemas sociales
- Cambio social
Aunque esos elementos pueden estar presentes en la provisión pública de servicios sociales, en el emprendimiento convencional capitalista o en fundaciones y ONG, la empresa social seguiría una lógica que no encaja exactamente en ninguno de esos formatos.
Podemos decir que cualquier emprendimiento social tendría una motivación común:
- La conciencia de un problema social: el problema social lo entendemos aquí en sentido amplio, de modo que se incluye la preocupación por el bienestar humano y no humano e, indisolublemente unido a ello, el mantenimiento de la capacidad de la Tierra de sustentar ese bienestar.
- Y la voluntad de cambiarlo: Tal voluntad puede encontrarse en ejemplos de emprendimientos tan diversos como Milhistorias (promovida por la Fundación RAIS de inserción laboral), Compostadores (fundada por el empresario Eugeni Castejón) y el banco Grameen (del proyecto emprendido por el Premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus).
Todas ellas son empresas que, con diferente tamaño, forma jurídica y ámbito de actuación, han utilizado el mercado para alcanzar un objetivo de cambio social. Y es que la creación de valor social puede entenderse como el fin último y la razón de ser del emprendimiento social, pero usando para ello herramientas y conceptos típicos de empresas convencionales, es decir, típicamente guiadas por la creación de valor económico como objetivo primario.
Los siguientes criterios pueden ser de utilidad para identificar un emprendimiento como social, de modo que los emprendedores serán agentes del cambio social cuando:
- Definen una misión para crear y mantener valor social (no sólo privado)
- Reconocen y persiguen permanentemente nuevas oportunidades para servir a esa misión
- Se comprometen en un proceso de innovación, adaptación y aprendizaje continuos.
- No se ven paralizados por los límites de los recursos disponibles en un momento dado.
- Muestran una intensa responsabilidad hacia los públicos a los que sirven y por los resultados creados.
Pero ¿quiénes son entonces los emprendedores sociales? El significado de términos como cambio social, valor social ó criterios empresariales varía con el contexto o con la percepción de quien los usa; pueden ser definidos de un modo más amplio o más estrecho; y, en consecuencia, no son exclusivos de un único tipo de organización.
Así, pueden resultar difusas las fronteras entre el emprendimiento social, el emprendimiento económico con resultados sociales, el sector público o el sector no lucrativo que utiliza estrategias de mercado para obtener financiación. Por ello, es útil representar la gama de posibilidades que surgen para lograr el cambio social a través de prácticas empresariales, más allá de formas jurídicas concretas.
La siguiente ilustración recoge esas posibilidades definidas a partir del grado en el que las organizaciones aplican prácticas y principios empresariales para lograr susobjetivos de cambio social.
Mientras los principios empresariales se asientan tradicionalmente en la búsqueda del beneficio como objetivo central, la social advocacy no se percibe como una actividad que requiera prácticas o modelos empresariales elaborados como soporte para promover la acción a través de otros.
Sin embargo, muchas entidades sin ánimo de lucro, como por ejemplo, las grandes organizaciones de defensa de la naturaleza que operan por todo el mundo, deben aplicar métodos más sofisticados típicamente empleados por empresas multinacionales para lograr sus objetivos de cambio social global.
Con respecto a la forma en que las organizaciones se aproximan al cambio social, el espectro de posibilidades incluye desde empresas lucrativas guiadas únicamente por la explotación de oportunidades de mercado que proporcionen beneficio económico, hasta organizaciones que buscan el cambio social, ya sea induciendo o apoyando la acción transformadora de otros agentes, o bien actuando de modo directo en esa transformación a través del cumplimiento de sus objetivos.
La Comisión Europea define una empresa social como aquélla cuyo objetivo primario es lograr impacto social más que generar beneficio para sus propietarios; que opera en el mercado a través de la producción de bienes y servicios de un modo emprendedor e innovador; que utiliza sus excedentes para alcanzar estos objetivos sociales; y que es gestionada de un modo responsable y transparente, involucrando a los trabajadores, clientes y grupos de interés afectados por su actividad empresarial.
Aunque la Comisión no dispone de estadísticas específicas para empresas sociales dentro de la Unión Europea, con frecuencia usa como referencia los datos de la economía social, que incluye muchas empresas sociales y que emplea a más de 11 millones de ciudadanos de la UE, lo que supone el 6% del empleo total de la zona.
Tomado de:
https://www.ecointeligencia.com/2015/10/emprendimiento-social/